Buenos días princesa, he soñado toda la noche contigo.
Pensaba que no marcarías tanto a este corazón pobre, pero ya ves, lo hiciste, marcaste.
Me dieron las diez, las once, las doce y hasta las cuatro de la mañana, no logré pesar el sueño. Me hechizaste. No había forma en la mi corazón dejara de pensarte, pero ya ves, volviste a parecer.
No he logrado ver tu pelo en mis sueños todavía, pero si tus ojos y la mejor sonrisa que jamás nadie a dado al amor. Hoy o quizás mañana lograré que seas la princesa más destacada en este cuento a lo que llamamos vida, amor.

No hay comentarios:
Publicar un comentario